Acerca de la propuesta de revocar el Congreso
Sin ninguna duda el congreso actual es ilegítimo, en el término moral. Más de 40 congresistas investigados o en la cárcel es una cifra escalofriante para un pequeño país como Colombia; pero más escalofriante es llevar a Colombia, por medio de un mecanismo extra constitucional, hacia el colapso institucional.
Esto fue lo propuesto por la senadora Gina Parody. Según ella, hechos extraordinarios llevan a medidas extraordinarias, esto sin que se analicen más detenidamente los efectos que esta supuesta mesiánica medida extra constitucional tendría en la institucionalidad democrática colombiana. Esta propuesta puede llevar al estado colombiano hacia una dictadura del tipo Fujimori perjudicial para el país. Lo que único que se obtendría sería más poder para el presidente y aún menos legitimidad internacional, y nosotros los colombianos felicez y contentos porque tenemos un nuevo Congreso.
Si le entendí bien a la senadora, ella pretende que la sola sospecha de ilegalidad en la elección sería suficiente para detener a los congresistas de ser elegidos. Esta es una medida que aunque popular, no refleja la realidades actuales del estado colombiano, donde se ha hecho mucho para mejorar la justicia, pero esta todavía está muy relacionada con la política, y cualquier congresista sería susceptible de que un enemigo político le armara un montaje para que previniera de ser elegido, incluso ella misma. Sería demasiado peligroso para la política colombiana. Sería, en el mejor estilo de Uribe, una Hecatombe. Ella pretende llevar iniciativas, por ejemplo, como la séptima papeleta, que fue el primordio de la actual constitución de Colombia, al escenario nacional, para por lo menos llamar a nuevas elecciones legislativas. Esta propuesta no cuenta con la apatía actual del electorado, y la satisfacción con las instituciones colombianas como la presidencia y las F.F.M.M. Con todo respeto por la admirable labor de la senadora Parody, es un poco ingenuo pensar que eso sería viable en la coyuntura actual.
Otro hecho importante es, si se cuestiona la legitimidad del congreso, por qué no se cuestiona igual la legitimidad de la elección presidencial. A pesar de la amplia votación que obtuvo Uribe, como se podría saber quién fue el que le dio los votos a quién, si Uribe a los ex congresistas, o los ex congresistas a Uribe. Sería una discusión que mas que sanar heridas, como lo harían fallos judiciales, levantaría ampollas amargas y profundas en la política colombiana, difíciles de sanar en el futuro mediato. El solo hecho de decir, como lo hace Parody, que no hay investigación presidencial contra Uribe es suficiente para legitimarlo es simplista y desacertado. El no ha tenido investigaciones judiciales porque las acusaciones contra el presidente son realizadas por un órgano político que es enteramente afín al presidente Uribe.
Si bien la propuesta es sana en el sentido de que eleva el debate nacional acerca de que hacer con un congreso deslegitimado, la vía constitucional no es una opción en la democracia, la vía constitucional es la única vía por la cual se deben esgrimir conflictos como el que Colombia está enfrentando actualmente.
PD: Buena la decisión de Uribe de cerrar las puertas a la dictadura de facto en Colombia.
PDD: Luis Fernando Velazco: ¿Un hombre corrupto? O cacería de brujas… Ojalá el afán de mostrar resultados, no se lleve a justos por pecadores.
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