El gobierno Uribe y el delito político
El editorial de Carlos Gaviria del sabado 18 de agosto de 2007, a pesar de ser muy bueno, está equivocado, solo tiene tres o cuatro frases que rescatar, y casi justifica la vía armada para la realización de cambios sociales. Primero, la revolución francesa acogió el delito político, pero se traicionó a si misma en “El Régimen del Terror”. Segundo, El mundo esta entrando en un proceso de madurez política, donde antes eran necesarios en Colombia 100 muertos para provocar repudio, ahora son 11. Donde antes Estados Unidos necesitaba 50.000 para que la opinión pública estuviera en contra de una guerra, ahora son 5.000. La democracia, lo que profesamos aquí en Colombia, ha llegado a un punto de madurez política donde los transgresores armados del régimen en el mundo ya no son llamados enemigos –en el sentido completo de la palabra-, sino terroristas por su poco real impacto físico en la gran población.
Es una posición preocupante la de un ex magistrado de la corte constitucional, esta en pocas palabras justificando la lucha armada para realizar cambios sociales. Posición adversa a lo que se autodenomina demócrata. Además de estar políticamente ayudando a sembrar la supuesta cercanía entre el polo y las FARC.
Los paramilitares no son sediciosos, pero en el proceso de paz donde se están desmovilizando 20.000 personas, es importante implementar mecanismos para salvarlo.






January 14th, 2008 at 3:12 pm
Me parece que el articulo no merece el menor analis,esta lleno de tonterias,falacias y mentiras propias de los medios que no quieren cambiar su “status quo”,los Colombianos han votado a Uribe,que lo saquen ellos a traves del voto!
January 14th, 2008 at 3:14 pm
Si los militares no son sediciosos,expliquenme que es lo que hicieron en la Argentina desde el año 76 al 83?30 mil desaparecidos no es nada?No mientan,dejense de joder!
December 5th, 2008 at 11:22 pm
la gente poco ignorante se a podido dar cuenta q el gobierno de uribe esta basado en una guerra contra el pueblo, en las mentiras y en el sometimiento del pueblo, introduciendo su ejercito de paramilitares a las grandes ciudades para sembrar el caos.