Permisividad europea

 

 

 

 

¿Permisividad europea, genuinas esperanzas de solucionar el conflicto ó simplemente hipocresía?

Ángel Paternina

“La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz”
Thomas Mann

 

Es un aforismo popular que en Europa se ve a los grupos terroristas colombianos como grupos Robin Hood determinados a salvar a la población colombiana de la tiranía estatal, lo que si no es sabido es lo profundo de este sentimiento entre reconocidos intelectuales y periodistas europeos. Recientemente en la radio colombiana se presentaron dos entrevistas que reflejan esta realidad, Una con el director adjunto del diario francés Le Monde Diplomatique y otra con un profesor titular de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la prestigiosa Universidad de Lausanne en Suiza. Dos entrevistas reveladoras sobre el pensamiento romántico e idealista europeo, más cercano a las luchas sociales de los años 60 que a la realidad del conflicto colombiano. Este conflicto no es una guerra civil, lo quiero repetir, no es una guerra civil. La Convención de Ginebra define cuatro criterios básicos para poder utilizar este término, y en mi joven opinión, la guerrilla de las FARC no cumple con dos ó tres de ellos, dependiendo de a quien se le pregunte. Estos criterios faltantes son: 1). El partido de la insurgencia debe tener una posesión de una parte del territorio. 2). La autoridad civil debe ejercer autoridad de facto sobre la población en una parte del territorio. Y la tercera, más difícil de probar o controvertir, el grupo armado debe tener un reconocimiento de beligerancia. La definición de Guerra civil en Estados Unidos es más exacta pero para guardar imparcialidad y consenso es mejor usar la de la Convención de Ginebra.

La primera de las condiciones la guerrilla de las FARC no la cumplen, la guerrilla no tiene un partido que los apoye directamente, en parte por retaliación de los paramilitares, y mayormente, porque sería un partido de oposición sin absolutamente ningún chance real de llegar al poder o siquiera alcanzar mínimas victorias políticas en concejos y alcaldías de pueblos diminutos sin ayuda de coerción política armada.

El segundo punto habla de control por autoridades civiles de una porción del territorio, lo cual no ha sucedido mas que en la utópicamente en la mente de os miembros del secretariado de las FARC. Lo que las FARC han logrado, a su crédito, es lograr controlar pequeños pueblos olvidados por el tiempo y la desidia estatal, casi macondial; por algún periodo de tiempo, pero nunca defienden esos mal llamados ‘territorios obtenidos’ y se dispersan a la menor señal de militares estatales en el área.

Los grupos armados ilegales solo tienen el apoyo de menos del 1% de la población colombiana, ni siquiera en las regiones más apartadas, donde las inequidades sociales son evidentes, estos grupos tienen el apoyo de sus habitantes, si alguna vez lo tuvieron, fue un apoyo por conveniencia, porque el estado colombiano los había abandonado a su suerte; fue así como las FARC lograron, en sus palabras, ‘controlar’ territorio; cuando en realidad esto no era control, era una ausencia de los organismos del estado básicos para una convivencia democrática. De esta manera la población civil se fue haciendo cómplice inadvertido de la terrible violencia que esta azotando el país. Algunos por miedo, otros por supervivencia, otros por dinero, y otra minoría idealista (sobredimensionada en Europa, y que cree en la guerrilla como fuente de poder), colaboraban con las FARC. Fue esta mayoría inocente que fue asesinada por los grupos paramilitares en su psicópata búsqueda de guerrilleros.

Si se pregunta a los europeos si las FARC son beligerantes, van a responder afirmativamente, pero para que un grupo armado sea reconocido como tal debe poseer según el Derecho Internacional Público esta condición: “El levantamiento de los beligerantes debe estar regido por las normas y costumbre de guerra, respetándose el Derecho Humanitario y la Convención de Ginebra”, elementos que ya dejó de hacer las FARC para convertirse en un grupo terrorista al no cumplir con el Derecho Internacional Humanitario, realizando pescas milagrosas para amedrentar a la población y sacar provecho económico de ello, poniendo carros bomba en sitios civiles o masacrando cientos de personas inocentes congregadas en una iglesia.

En la entrevista concedida al medio radial, el reconocido periodista de Le Monde Diplomatique equipara el arresto de Granda a un secuestro, mientras que el secuestro de personas por las FARC lo llama una retención. Esto es una distorsión de la realidad, puede que el encarcelamiento de Granda haya sido realizado de manera ilegal, justo como hizo Israel al retener a criminales nazis y enviarlos a su país para luego condenarlos a muerte. Pero no llamar secuestrados a los miles de colombianos que a través de los años han sido abducidos por este grupo guerrillero por medio de los diferentes y maquiavélicos métodos que ellos utilizan es absurdo, es una mirada complaciente que le da legitimidad al sufrimiento de los 36 colombianos que están secuestrados por las FARC según la ONG País Libre, algunos de ellos desde hace ya 10 años. Más que absurdo, es en mi opinión, una hipocresía.

Los analistas europeos han tratado de justificar los crímenes de la guerrilla equiparándolos con los crímenes de los paramilitares, argumentando que hay una política de estado beligerante en contra de los grupos guerrilleros. Esto no es cierto. Lo que hay son políticos que sin conocimiento del estado, ni pruebas certeras en poder de la opinión pública, se dedicaron a hacer pactos con los paramilitares en busca de dinero y respaldo político (por favor note el subrayado, con político quiero decir que con armas obligan a la población civil a votar por el candidato de su preferencia). Estas alianzas “políticas”, como el ya infame conocido Pacto de Ralito, son consideradas ilegales por todos los entes del estado, y de ninguna manera significa que el gobierno este apoyando o condonando esta siniestra política de estado.

Un punto fundamental en este debate es si las FARC pueden o no ser considerados como grupos terroristas. El pensamiento europeo se excusa en que si se las califica de terroristas no se puede negociar con ellos, algo paradójico si se tiene en cuenta que se ha negociado en Europa con grupos reconocidos como terroristas como el IRA en Irlanda y la ETA en España. Así que de plano esta excusa no es válida. Al ser más inquisitivos se da cuenta uno, el simple y común espectador de los hechos por los cuales a atravesado Colombia en los últimos lustros, que la razón para ellos es más profunda y tiene que ver con los comienzos del conflicto colombiano hace ya más de cinco décadas.

Podemos argumentar que los orígenes de la violencia comenzaron mucho antes de las FARC, y que esta fue un catalizador social de los sentimientos de muchos colombianos, y ciertamente esto fue cierto durante los años 60 y principios de los 70, que fue donde se comenzaron a formar las guerrillas armadas, pero desde comienzos de los años 90 -cuando se presento la Asamblea Nacional Constituyente y la amnistía a los grupos armados del proceso de paz- hasta el presente, lo que se ve es una degeneración del conflicto armado, hasta el punto de que gradualmente, al paso de una tortuga centenaria, se convirtieron en una organización terrorista sin ningún soporte ideológico claro, alimentada por el narcotráfico y las enormes cantidades de dinero que esto le produce, dispuesta a matar, asesinar, secuestrar, ajusticiar y realizar la búsqueda de su imposible -y de acuerdo a lo que han mostrado en los últimos 10 años, especialmente durante el gobierno de Pastrana-, su único sueño, el de alcanzar el poder. Muy elocuentemente, a pesar de que su lengua materna es el francés, lo dice Daniel Pecaut, politólogo y analista por 40 años de la situación colombiana: “Las FARC han sido una guerrilla incapaz de aprovechar las coyunturas políticas”. Y no lo han aprovechado porque no están interesadas en aprovecharlo. Es cierto que en el proceso político de el Salvador los mismos actores armados hablaban de que no creían realmente en un acuerdo de paz al principio del proceso. Pero a las FARC se les dieron todas las oportunidades durante cuatro largos y sangrientos años: se les dio parte del territorio nacional, el presidente del país fue al territorio desmilitarizado a riesgo de su seguridad para conversar (hecho en el cual el jefe de las FARC no fue), y tuvieron el reconocimiento internacional que no habían tenido en las décadas de lucha. Pero en vez de aprovechar la enorme influencia que tenían sobre el gobierno Pastrana para impulsar las reformas sociales que supuestamente venían advocando desde el comienzo de su guerrilla, aprovecharon el territorio desmilitarizado para mantener secuestrados, entrenar soldados y planear actos de lesa humanidad contra el pueblo colombiano. Comprobando que desde que el narcotráfico y el afán de ganar dinero han entrado en juego, lo único que buscan es más poder. Es por eso que Colombia busco un líder fuerte, aguerrido, que no se dejara intimidar por los esfuerzos de esa guerrilla para amedrentar al país. No se puede culpar al pueblo colombiano por ser escéptico ante el proceso de paz, aunque en el fondo, para todos nosotros, es lo que queremos y anhelamos para nuestra querida Colombia.

Las FARC no son más que un grupo terrorista cuyo objetivo es alcanzar el poder, estas aprovechan la coyuntura social del país, la situación de pobreza e indefensión en la cual se encuentra la mitad de la población del país, y los enormes recursos que le proveen el trafico ilegal de drogas para reclutar hombres, comprar armamento y realizar campañas de desprestigio internacionales contra el legítimo estado colombiano. La visión idealista de un grupo que quiere salvar a la población de un régimen tiránico no puede estar más lejos de la realidad; Colombia, un estado puramente democrático que después de una gran recesión a finales de los años 90, que se ha convertido en un excelente destino para capitales de inversión por el consumo de los colombianos, está lejos de condonar esta guerrilla o sus ya extintos objetivos políticos.

Referencias

Equipo de La W. Entrevista con director adjunto de le monde diplomatique. La W, 27 de junio de 2007.

Equipo de La W. Entrevista con un profesor titular de la facultad de ciencias humanas y sociales de la Universidad de Lausanne en Suiza. La W, 28 de junio de 2007

City Noticias. Entrevista con representante de País Libre. 29 de junio de 2007.

Convención de Ginebra, Volumen II-B, p. 121

Camilo García. Raíces de la violencia actual en Colombia. Revista Número. http://www.revistanumero.com/38sagra.htm

El Tiempo. Video entrevista con Daniel Pecaut. El Tiempo, Junio de 2007

Daniel Pecaut. Lecturas Dominicales. EL Tiempo, 25 de junio de 2007