Jul 21 2007

Fantasmas de la ciudad de piedra

A mi me gustan los documentales de alto riesgo que hace Pirri, y me gusto el documental que presentó sobre Bogotá para The History Channel. Pero debo decir que el documental sobre Cartagena “Fantasmas de la ciudad de Piedra” fue amarillista y sesgado, pero necesario. Cartagena es una ciudad muy pobre, y de primera mano he visto la pobreza y desesperación de la mayoría de los cartageneros. Ojala este sea el gran llamado de alerta que necesitan los cartageneros para despertar del espejismo alucinante de la indiferencia.

Como ya lo he expresado en entradas anteriores, esto es producto de la cultura del subdesarrollo, Bogotá y Medellín han hecho grandes avances, gracias al mejor manejo que han hecho sus administradores ¿Quién eligió al Alcalde Niculas Curi después de sus fallidas administraciones? ¿Quién compra su voto por un día de comida? ¿Quien los culpa? ¿Quién ha elegido administraciones corruptas los últimos 50 años? No, la culpa no es solo de la pobreza, y no me atrevo a decir siquiera que la culpa sea en gran parte por ella, el problema es de actitud, la actitud de los cartageneros frente a su ciudad y frente a su pobreza. He conocido de primera mano personas más pobres que se han superado de forma espectacular, mis propios padres vinieron de esos barriales, y esa es una de las razones con que los digo con tanta vehemencia. Si los cartageneros se dieran cuenta de su propia dignidad, elegirían mejores administradores, que a la vez le proveyeran más educación y mejores oportunidades.

No voy hablar más del fondo del documental porque todo es verdad, lo que sí critico es que no solo muestran un lado de la historia, el lado malo, sino que no tienen en cuenta la coyuntura en la cual vivimos en este país. Porque si los barrios pobres de Cartagena hoy se parecen a Camboya; la comuna 13 de Medellín se parecía hace solo 5 años a Sudan. Y la gran desigualdad social es la misma que se presenta en toda Latinoamérica. El embarazo adolescente es un problema nacional, que el estado tiene que asumir con mejor educación sexual en colegios y centros cívicos.

A pesar de sus fallas, el documental es supremamente necesario para mostrar la realidad colombiana, y lo que podemos hacer para mejorarla.